Revista Sinapsis. ISSN 1390 – 9770
Periodo. Julio – Diciembre 2025
Vol. 27, Nro. 2, Publicado 2025-12-31
https://www.itsup.edu.ec/sinapsis
viviendas modulares que pueden ser instaladas rápidamente y que emplean materiales sostenibles
y de fácil acceso en el país. Esta estrategia permite una respuesta inmediata en áreas urbanas
densamente pobladas, donde la demanda de refugios temporales es particularmente alta tras
eventos como terremotos o tsunamis.
Por otra parte, en el caso de Concepción, tras el terremoto y tsunami del 27F, se adoptaron
viviendas transitorias más personalizadas que respondían a las necesidades familiares y sociales,
según documentan Andersen-Cirera et al. (2020). En este modelo, las estructuras emergentes son
diseñadas para ser adaptables y escalables, permitiendo una expansión según las necesidades de
los ocupantes, lo cual responde a la importancia de construir no solo estructuras, sino también una
red social de apoyo para facilitar la adaptación y recuperación tras un desastre.
A su vez, en otros países en vías de desarrollo, se ha evidenciado una tendencia hacia el uso de
materiales locales y reciclados, como en el caso de Argentina, donde el diseño de refugios
emergentes prioriza el uso de recursos disponibles en la región, lo cual facilita tanto su
construcción rápida como su integración en el entorno inmediato. Estos enfoques se basan en la
eficiencia de costos y la reducción de desechos, según expone Torres-Tovar (2023), optimizando
los procesos de reconstrucción y minimizando el impacto ambiental, a la vez que se impulsa una
arquitectura resiliente y culturalmente coherente.
Es fundamental que los líderes de las instituciones involucradas recuerden que no se trata de
eventos predecibles para los cuales se puedan establecer políticas preventivas, sino de la necesidad
de una gestión constante, dada la vulnerabilidad geográfica de Ecuador. No obstante, aunque en
la última década ha habido avances en las áreas de asistencia social y salud, el sector de los
refugios de emergencia, crucial en muchos casos, ha progresado lentamente debido a enfoques
conservadores y desactualizados. Rodríguez también explica que esta situación se debe a la
complejidad inherente a los procesos de desarrollo de vivienda, que son altamente subjetivos. La
vivienda, siendo el resultado de diversas interacciones sociales, económicas, tecnológicas,
ambientales y políticas, plantea desafíos importantes. Las soluciones arquitectónicas y de
ingeniería para emergencias suelen implementarse solo tras una catástrofe, en lugar de ser parte
de una gestión preventiva, que debería incluir la colaboración entre organismos de asistencia
técnica y los profesionales especializados en seguridad, salud y apoyo social.
Ecuador, al igual que otros países de América Latina, enfrenta una alta vulnerabilidad ante
desastres naturales. De acuerdo con la Comisión Económica para América Latina y el Caribe
(CEPAL), el país es propenso a múltiples amenazas naturales, lo que ha llevado a diversos
estudios por parte de organismos internacionales y nacionales en materia de gestión de riesgos.
Según la Secretaría de Gestión de Riesgos, aproximadamente el 33% de las pérdidas, tanto
directas como indirectas, en la región andina durante los últimos 25 años, han sido consecuencia
de fenómenos naturales adversos, afectando a vidas humanas y a la infraestructura social y
productiva.
Las observaciones de Salvador Pinos (2023), basadas en estudios previos de gestión de riesgos,
destacan que el incremento de desastres responde a una vulnerabilidad social creciente asociada
al desarrollo urbano y la superpoblación en áreas urbanas. Este incremento del riesgo resulta
preocupante, ya que las instituciones de seguridad y gestión de riesgos carecen de la capacidad
adecuada para mitigar sus efectos, afectadas también por factores estructurales como el crimen
organizado y la pobreza. A su vez, Salvador Pinos argumenta que, aunque fenómenos naturales
como inundaciones, terremotos o erupciones volcánicas son inherentes al planeta, sus