ISSN 2773-7705
Periodo. Julio – Diciembre 2021
Vol. 5, Nro. 2, Publicado: 2021-12-31
https://revistas.itsup.edu.ec/index.php/higia
El consumo de sustancias adictivas constituye un
fenómeno social que afecta a los adolescentes, ya
que es una etapa en el que se comienza a
despertar hacia la edad adulta, ellos realizan un
consumo experimental y recreativo,
especialmente del alcohol, el tabaco y el uso de
otras sustancias que con el tiempo los
adolescentes se vuelven dependientes para poder
sobrellevar su diario vivir. Es por ello que las
medidas de prevención son muy importantes para
reducir la oferta y demanda de drogas (Tumbaco
Quimis, 2018)
La Organización Panamericana de la Salud
(OPS, 2015) plantea que cada año ocurre la
muerte de 3 millones de personas en el mundo
debido al consumo nocivo de alcohol, que
representa un 5,3% de todas las defunciones.
Esto indica un incremento sobre el consumo de
bebidas alcohólicas en los individuos y la
sociedad, lo que trae como consecuencias un
aumento en las adiciones por esta sustancia
química, teniendo en cuenta la incidencia en el
organismo humano y sus afectaciones pueden
estar dirigidas principalmente a los órganos más
importantes empezando por el sistema nervioso
central, lo que conlleva a que el sujeto presente
graves problemas en su salud. Por lo tanto, el
prevenir el consumo de alcohol desde edades
tempranas propicia la reducción de riesgos para
la vida en adolescentes y jóvenes.
Por otra parte, en el ámbito familiar se nombran
algunos factores como: el modo de enfrentar los
problemas a nivel familiar, y dentro de estos, la
falta de apoyo religioso y de la búsqueda de
apoyo profesional, conjuntamente con las
dificultades de comunicación intrafamiliar (Cid
Monckton & Pedrão , 2011); las pautas de
interacción familiar, como la comunicación
deficiente, los frecuentes conflictos, la baja
cohesión, el excesivo castigo o el consumo de los
propios padres (Jimenez, Murgui, Estevez, &
Musitu, 2007). La familia emerge como núcleo
desencadenante de conductas de riesgo, si el
adolescente la percibe como un ambiente hostil
busca un grupo que le brinde seguridad, pero al
carecer de una referencia fiable de sus propios
atributos, presenta un proceso de desadaptación
provocándole el rechazo de otros. Esto deriva en
la exposición a factores de riesgo como el
consumo de drogas, la promiscuidad y conductas
violentas ( Gómez Cobos, 2018).
En Colombia, de acuerdo a lo concluido en el
informe final del estudio nacional de consumo de
sustancias psicoactivas, del Observatorio de
Drogas de Colombia, (ODC), es importante el
consumo de alcohol en un 20% por una
población entre 12 y 17 años, pese a estar
prohibida la venta a esta población, y dado el
riesgo que genera el consumo de esta sustancia
en dichas edades correspondientes a la pubertad
y la adolescencia, lo que representa un mayor
esfuerzo tanto en la conciencia social, como en
las políticas que regulen la venta de dichas
sustancias a menores de edad. En este mismo
informe se encuentran incrementos globales en el
uso del cigarrillo, marihuana, bazuco, éxtasis,
heroína y cocaína entre la población descrita,
siendo este aumento en comparación al año 2008,
paso del 8.8% al 12.2% en 2013, lo que
representa una preocupante cifra de tres puntos
porcentuales (Observatorio de Drogas de
Colombia, 2018)
En el Ecuador existe una tendencia creciente de
drogodependencia a cocaína, marihuana y
heroína que afecta a adolescentes de 12 a 17 años
de edad debido al fácil acceso de estas sustancias
en todos los ámbitos en los que se desenvuelve el
ser humano ocasionando problemas mentales, de