ISSN 2773-7705
Periodo. Julio – Diciembre 2021
Vol. 5, Nro. 2, Publicado 2021-12-31
https://revistas.itsup.edu.ec/index.php/higia
una cepa de coronavirus el cual se le denominó SARS-
COV2.
Esta denominación responde a las siglas en ingles Severe
Acute Respiratory Syndrome SARS, COV por tratarse
de un coronavirus, ya conocido desde la década de los
años sesenta e identificada su existencia desde la
prehistoria en animales, y 2 porque es diferente al SARS-
COV identificado ya años antes (9).
Con toda esta información científicos de Wuhan
manifestaron, que el nuevo coronavirus fue una
transmisión zoonótica a humanos, y la información
genética encontrada proviene de los murciélagos, los
cuales son comercializados vivos y consumidos como
platillos exóticos por los habitantes de esa región, por lo
que los primeros contagios ocurrieron en el mercado de
Wuhan.
Este virus se transmite entre las personas a través de
gotas respiratorias y vías de contacto como fómites en el
entorno inmediato alrededor de la persona infectada (7)
por lo que existen tres formas de transmisión: por gota,
contacto y aire; y es que a pesar de que el COVID-19
tiene una baja tasa de mortalidad, su taza de virulencia
es alta por lo que su propagación fue rápida y en menos
de 2 meses pasó de solo encontrarse en la ciudad de
Wuhan a toda China.
El cuadro clínico que presenta es muy parecido a otros
cuadros de problemas respiratorios de origen vírico,
como es el caso de la gripe (10), en el cual la persona
comienza a manifestar síntomas como, tos, fiebre y
disnea, sin embargo, en el caso del COVID-19 pueden
presentarse complicaciones como neumonía, síndrome
de distrés respiratorio agudo entre otros.
La información que llega de Oriente es fragmentada,
dispersa e incompleta, el tiempo corre muy rápido, en
Occidente el tema casi pasa desapercibido, lo que ayuda
a subestimarlo (9), hasta que el virus llega a países como
Estados Unidos, España, Italia donde hace sentir su
impacto en la salud de los habitantes especialmente en
los adultos mayores, colapsando sistemas sanitarios y
avizorando un panorama nada alentador de un virus
desconocido y sin saber cómo enfrentarlo.
El 30 de enero la Organización Mundial de la salud
declara al coronavirus como emergencia global,
reportando China 7.711 casos y 170 muertes y la
extensión del virus en todas sus provincias (11).
El 27 de febrero se diagnostica el primer caso de
COVID-19 en México, a pocas horas se diagnostica un
segundo caso positivo en el estado de Sinaloa, ambos
pacientes coincidieron en un viaje reciente a Italia (11),
y es que a pesar de estar tomando medidas preventivas
con el distanciamiento y el cumplimiento obligatorio de
la cuarentena, y la supervisión de los vuelos y la
aplicación de medidas de bioseguridad en los pasajeros
extranjeros que ingresaban al país, igualmente ocurrió el
contagio debido a que el virus puede presentar su primer
síntoma hasta los 15 días por lo que posteriormente
conociendo esto, se procedió a la cancelación de vuelos
y al cierre de los aeropuertos no solo México sino que
también otros países se sumaron a esta medida.
El 20 de marzo Italia reporta 6000 casos nuevos y 627
muertes en 24 horas. El 26 de marzo Estados Unidos se
convierte en el país con el mayor número de casos
conocidos en el mundo (12). En marzo del 2020 la
Organización Mundial de la Salud lo declaró pandemia
mundial, encontrándose la mayoría de países con
hospitales colapsados, un aumento elevado de
mortalidad, sin saber cómo parar la propagación de este
virus e implementando estrategias como el uso de
mascarillas, lavado de manos, distanciamiento social y
cuarentena para poder contener la situación en la que se
encontraban; cada país implemento estas medidas en
tiempos diferentes siendo esto evidenciando en las cifras
de contagios que cada día aumentaban.
La tendencia evoluciona de tal manera que hacia el 31
de mayo se encuentra una prevalencia global de
5.934.936 casos confirmados, el continente americano
alrededor del 66% de los mismos, con 367.116
defunciones identificadas y con una taza de letalidad
global de 6.2% (13).
La pandemia del COVID-19, ha originado una
emergencia sanitaria que ha requerido acción inmediata
de los gobiernos, las empresas y las personas (14),
encontrándose en una situación crítica en la cual no hay
camas disponibles ni suficientes respiradores ni insumos
para tratar a todos los pacientes contagiados
especialmente aquellos que se encuentran críticos y
necesitan soporte vital avanzado.
Según la OMS, actualmente en el mes de agosto existen
20.730.456 casos confirmados a nivel mundial de
coronavirus y ha cobrado millones de vida de civiles, así
como el personal sanitario que está en la primera línea
de lucha, para salvar las vidas de personas contagiadas,
y que en el proceso de brindar atención y cuidados han
terminado infectados por este virus y han perdido la vida.
Ecuador se encuentra en el puesto número 27 a nivel
mundial con 98.343 casos de COVID-19 y 6.010
fallecidos según la OMS (13), además de 13.077 casos
con alta hospitalaria, 912 hospitalizados estables, 343
hospitalizados con pronóstico reservado y 66.099
pacientes recuperados. El 29 de febrero del 2020 se
confirmó el primer caso de coronavirus en el Ecuador
proveniente de una mujer de 71 años que llegó de Madrid
a Guayaquil (15) así lo manifestó la Ministra de Salud
Catalina Andramuño en una rueda de prensa, además de
manifestar que se fortalecieron los protocolos de
vigilancia en puertos, aeropuertos y fronteras.
Sin embargo, estas medidas no fueron suficientes y a
partir del caso cero continuaron confirmándose más
casos de COVID-19 hasta el punto de colapsar todo el
sistema sanitario de Ecuador, evidenciándose la falta de
recursos en las unidades operativas, necesarias para
atender a los pacientes que estaban críticos, así como los