ISSN 2773-7705
Periodo. Julio - Diciembre 2025
Vol. 13, Nro. 2, Publicado 2025-12-31
https://revistas.itsup.edu.ec/index.php/Higia
un notable 94% de los encuestados considera
que los simuladores contribuyen a una
atención más segura y efectiva, coincidiendo
con Koukourikos et al., 2021, así la creciente
evidencia de que la simulación es crucial para
preparar a los estudiantes para situaciones
clínicas reales(16). Esta percepción se alinea
con estudios como el de Michael et al. (2024),
que reportó que el 97% de los profesionales de
la salud sintieron que la simulación mejoró su
capacidad para diagnosticar y tratar a los
pacientes en entornos reales (17).
Sin embargo, a pesar de estos datos muy
positivos, solo el 62% de los encuestados
considera que el uso de simuladores les
permite desarrollar habilidades y destrezas en
procedimientos específicos, y su
implementación podría no ser suficiente para
garantizar que todos los estudiantes adquieran
la confianza y competencia necesarias. Esto
contrasta con investigaciones previas, como la
de Smith y Johnson (2021), que indicaron que
hasta el 70% de los estudiantes de medicina se
sentían competentes en procedimientos
invasivos tras el uso de simuladores(18).
Respecto a la percepción de seguridad y
competencia de los estudiantes, este se vio
reflejado en un 75%. Estos resultados se
refuerzan con lo publicado por Michael et al.,
(2024), quienes afirman que el 88% de los
participantes que reportaron una disminución
en los errores clínicos (19). Además, coincide
con Farias et al. (2025), quienes informaron
una reducción del 85% en errores clínicos
después de la implementación de simulaciones
en su currículo (20).
Asimismo, nuestros resultados evidencian que
el 8% de los encuestados nunca se siente
seguro al ejecutar tareas, hallazgo que se
respalda por el estudio de Cole Britt (2024),
que enfatiza la necesidad de incorporar
retroalimentación continua y evaluación
formativa para mejorar la confianza de los
estudiantes en entornos simulados. Otro
aspecto relevante es la capacidad de los
simuladores para integrar teoría y práctica
donde se evidencia en este estudio respuestas
relativamente unánimes a que si son eficaz,
resultado que es consistente con la literatura
actual según Padilha et al., 2019, donde el 99%
de los estudiantes en un estudio similar
afirmaron que la simulación les permitió
contrastar la teoría científica con la
práctica(21).
Conclusiones
La simulación clínica se presenta como una
herramienta indispensable en la formación de
los profesionales de la salud, ya que permite a
los estudiantes enfrentarse a distintos
escenarios de manera segura y eficaz. Su
función es fundamental en el desarrollo de
habilidades y competencias, actuando como
un componente clave en la educación médica
actual, ya que facilita la resolución de
conflictos, fortalece el trabajo en equipo y
permite adquirir experiencia sin riesgos, lo que
contribuye a una práctica más efectiva. Sin
embargo, a pesar de los importantes beneficios
que ofrece la simulación clínica en la
formación de profesionales de la salud, es
esencial reconocer y abordar sus limitaciones,
ya que esto puede revelar áreas de mejora y
ofrecer perspectivas valiosas para futuras
investigaciones y prácticas educativas.
La enseñanza en espacios simulados se debe
integrar en cada uno de los currículos con la
enseñanza teórica y práctica y en consonancia
con los objetivos del aprendizaje. En el
momento actual la pregunta ya no debería ser
“simulación médica sí o no”, sino “cómo y
cuándo” se debe usar con eficacia para la
educación de los profesionales que se dedican
a los cuidados de la salud. No se debe
restringir el desarrollo de las habilidades ni la
evaluación del rendimiento a la simulación,
pues en las ciencias de la salud es fundamental