ISSN 2773-7705
Periodo. Julio - Diciembre 2025
Vol. 13, Nro. 2, Publicado 2025-12-31
https://revistas.itsup.edu.ec/index.php/Higia
presentó una correlación negativa moderada y
significativa con el puntaje global de CVT (r = –
0,332; p < 0,001), evidenciando su papel como
determinante clave del bienestar laboral.
En relación con el horario, el turno matutino
concentró el 54,9 % de los profesionales en la
categoría “Alta” y el 21,2 % en “Muy alta”,
mientras que el turno nocturno mostró el mayor
porcentaje en “Muy alta” (45,5 %). Este patrón es
consistente con estudios que asocian los turnos
nocturnos con mayor autonomía y menor
congestión asistencial, factores que pueden
mejorar la percepción de control sobre el trabajo
(18,19). Sin embargo, otras investigaciones han
documentado efectos adversos del trabajo
nocturno, como alteraciones del sueño y fatiga
crónica (20), lo que sugiere que en este contexto
podrían intervenir elementos compensatorios
(por ejemplo, menor presión jerárquica o cargas
asistenciales más manejables durante la noche).
Respecto al sexo, aunque las mujeres obtuvieron
una media de CVT significativamente más alta
que los hombres (89,98 ± 19,59 vs. 82,81 ±
22,14), esta diferencia no fue significativa en el
análisis por categorías (p = 0,132). Esto indica
que, si bien las mujeres perciben una CVT
ligeramente más favorable, las variaciones
internas dentro de cada nivel categórico reducen
la magnitud del efecto al trabajar con datos
ordinales. La literatura previa muestra resultados
heterogéneos: algunos trabajos reportan peor
calidad de vida laboral en mujeres debido a la
doble carga laboral y doméstica (21), mientras
que otros encuentran mayores niveles de apoyo
social y resiliencia en este grupo (22).
La variable “tener más de un trabajo” mostró un
patrón similar. Los participantes con pluriempleo
obtuvieron un promedio de CVT de 82,34 ± 20,90
frente a 88,70 ± 20,80 en quienes no tenían otro
empleo, diferencia significativa en la prueba t (p
= 0,045), pero no en la distribución por categorías
(p = 0,482). Estudios previos han vinculado la
pluriempleabilidad con mayor carga física y
mental, así como con menor recuperación entre
turnos (23), lo que podría explicar la diferencia en
medias, aunque la heterogeneidad en la
distribución por categorías atenúe el efecto.
El hallazgo más robusto fue la correlación inversa
entre el nivel de estrés percibido y la CVT. Un
incremento en el estrés se asoció con una
disminución del puntaje global de CVT,
coherente con investigaciones que destacan el
estrés laboral como predictor de desgaste
profesional, menor satisfacción y deterioro del
compromiso organizacional (24,25). En entornos
hospitalarios, el estrés se relaciona con
sobrecarga asistencial, escasez de recursos y
conflictos interpersonales, factores que
probablemente influyen en las percepciones
recogidas en este estudio.
Entre las limitaciones de esta investigación,
destacan el diseño transversal que impide
establecer relaciones causales, la posible
autoselección de los participantes y el uso de
autoinforme, susceptible a sesgos de deseabilidad
social.
Las implicaciones prácticas son claras:
implementar programas para la reducción del
estrés laboral, optimizar la organización de turnos
considerando las percepciones positivas
asociadas al nocturno en este contexto, y atender
a las necesidades de los trabajadores con
múltiples empleos. La ausencia de asociación
categórica para algunas variables que sí fueron
significativas en medias sugiere que las
diferencias detectadas son más finas y podrían
diluirse al agrupar la CVT en categorías amplias,
lo que subraya la importancia de combinar
análisis continuos y categóricos en la
investigación.