ISSN 2773-7705
Periodo. Enero – Junio 2024
Vol. 10, Nro. 1, Publicado 2024-06-30
https://revistas.itsup.edu.ec/index.php/Higia
errores detectados durante el evento y
posteriormente durante las labores de
rescate, colocaron en el centro del debate la
necesidad de integrar la gestión de riesgos
sísmicos a todos los niveles de la población
(5).
La gestión de riesgo sísmico hace referencia
a las estrategias y acciones planificadas para
reducir o mitigar el impacto de los
terremotos en las personas, las estructuras y
el entorno en general. Implica una
combinación de medidas preventivas,
preparativas, de respuesta y de recuperación,
en las que se deben tener en cuenta algunos
aspectos claves como: La evaluación de
riesgos, la planificación urbana, la educación
y concientización de los actores sociales, la
implementación de un sistema de alerta
temprana a nivel nacional, el diseño de
infraestructura resistente o de rápida
recuperación tras un sismo, el desarrollo de
planes de emergencias a nivel nacional, con
enfoque en las necesidades y recursos de
cada localidad, además de la planificación de
estrategias de recuperación y reconstrucción
de las comunidades afectadas en el mediano
y largo plazo (6,7).
Otro aspecto que se debe tener en cuenta es
que, como todos los sistemas de gestión, la
efectividad de la gestión del riesgo sísmico
requiere de la participación de todos los
actores de la sociedad, entendiéndose estos
como gobierno, comunidades, profesionales
de diferentes disciplinas y otras partes
interesadas. Así mismo, comprender que es
un proceso continuo que implica la revisión
y actualización constante de las medidas de
seguridad, así como la adaptación a las
condiciones cambiantes.
Dado que las instituciones educativas son
lugares donde se congrega un gran número
de personas, entre estudiantes, personal
docente y administrativo, es necesario
gestionar la vulnerabilidad sísmica, para
garantizar la seguridad de todos los
involucrados. Aunque la vulnerabilidad
sísmica está directamente relacionada con la
calidad de la construcción, esto no resulta ser
un factor fácilmente modificable, ya que,
muchas de estas edificaciones tienen años de
construcción y la adaptación estructural a los
estándares actuales suele ser un proceso
lento, sobre todo en los países de ingresos
bajos y en aquellos en los que, ante cambios
de gobierno se dificulta la continuidad a los
proyectos de gestión de riesgos.
De igual manera se debe considerar que, por
su ubicación geográfica, el continente
Americano, hace parte del cinturón de fuego
del Pacífico, el cual se caracteriza por ser
una de las zonas más sísmicas y volcánicas
del planeta, ya que es donde ocurre la
interacción tectónica entre las placas del
Pacífico, Norteamérica, Juan de Fuca,
Rivera, Cocos, Caribe, Nazca y Suramérica
(4,8). Por tal motivo, se han desarrollado
diferentes estudios en los países de la región
tanto, para evaluar la vulnerabilidad
estructural de las edificaciones consideradas
indispensables, como para medir la
capacidad de actuación de las comunidades,
con base en el conocimiento y la preparación
que poseen ante un evento sísmico.
A este respecto, Herrera et al. (9) realizó una
investigación dirigida a la evaluación de la
vulnerabilidad estructural de varias
instituciones educativas del municipio Dos
Quebradas, Departamento Risaralda-
Colombia. Realiza un estudio de tipo
descriptivo, de carácter cuali- cuantitativo,
con el objetivo de evaluar las características
estructurales de las instituciones educativas
de la zona; se emplearon fichas para la
recolección de datos, obtenidos directamente
de la observación y comparación con las
normas vigentes. Este estudio concluye que
la mayor parte de las instituciones en las que
se le realizó la evaluación de vulnerabilidad
no cuentan con los planos y documentos
técnicos necesarios para establecer bajo de
que norma fueron construidas; sin embargo,
los resultados de la evaluación indican que
las instituciones a pesar de haber sido
construidas antes del establecimiento de los